viernes, 20 de mayo de 2016

Contexto Histórico, Cultural y Filosófico de Nietzsche

Contexto Histórico:

A pesar de que el siglo XIX carece de grandes guerras fue una época extraordinariamente convulsa y de enormes transformaciones. Es el siglo de las "revoluciones burguesas", lo que ocasiona reacciones que se concretan a veces en regímenes autocráticos. Sin embargo, gradualmente los ideales liberales de la burguesía ascendente va imponiéndose y forjando una Europa a la medida de sus intereses.
Aparece el gran capital como consecuencia de la Revolución Industrial y el desarrollo tecnológico (con inventos tan relevantes como el ferrocarril, el telégrafo, el teléfono, la radioactividad, el motor eléctrico, la dinamita, el alumbrado eléctrico...)
Esto impulsa la aparición del colonialismo, dada la necesidad de nuevos mercados para satisfacer la superproducción y conseguir materias primas.
En Europa se experimenta un aumento demográfico sin precedentes gracias a las mejoras higiénicas y el avance de la medicina. En consecuencia, el mercado laboral se satura completamente y las empresas aprovechan para pagar sueldos miserables con jornadas agotadoras.
Así surgen los movimientos obreros, que reivindican condiciones laborales dignas. En 1864 aparece la I Internacional Obrera y, poco después, los seguidores de Marx fundan la II Internacional. La clase burguesa y proletaria, antaño aliadas contra la aristocracia, aparecen ahora enfrentadas.
El nacionalismo es la gran novedad del siglo XIX y una importante herencia para el XX. Su adopción por las élites dominantes se produce solo cuando estas entienden que puede servir como freno al avance del movimiento obrero y al socialismo. Proporciona, además, a las clases populares desarraigadas por la emigración y la creciente secularización un sentido de pertenencia a un proyecto común: la nación. El nacionalismo fomenta el antisemitismo y la persecución de judíos en Alemania y Rusia motiva la emigración de estos a América, especialmente a los EEUU.
El siglo XIX es, en general, una época de transición y crisis que acaba en la I Guerra Mundial.


Contexto Cultural

El romanticismo domina la primera mitad del siglo XIX. Supone una reacción estética contra el frío peso de la razón moderna y el gusto clasicista. Sus rasgos más idiosincrásicos son la exaltación del lado oscuro del alma, de lo irracional, lo afectivo, lo popular, el gusto por las tierras exóticas, la idealización de la vida campestre, la mitificación de épocas antiguas como la Edad Media
El romanticismo es desplazado en la segunda mitad del siglo XIX por el realismo y el positivismo (sistema filosófico que considera como único conocimiento válido el científico y rechaza los conceptos metafísicos y a priori). Los éxitos de la ciencia y de la tecnología expanden la industria capitalista y consolidan la hegemonía social de la burguesía, lo cual acarrea el triunfo arrasador de la concepción materialista, burguesa y cientifista de la vida. La ciencia se aplica a la gran industria, incluyendo a la bélica.
Desde el punto de vista político, dos corrientes dominan el siglo XIX: el liberalismo, que promueve los intereses de la burguesía; y el socialismo, que surge como reacción a las consecuencias negativas del liberalismo sobre el proletariado, Nietzsche se opondrá a ambas.
Las nuevas ideologías políticas del siglo (liberalismo, nacionalismo y socialismo) tienen en común prescindir de las viejas doctrinas religiosas que no son necesarias para la tecnología ni la industria, por lo que quedan relegadas a lo privado. Así pues, el Estado Pontificio queda arrinconado en el insignificante enclave Vaticano. Sin embargo, el terreno moral, educativo y en las costumbres la Iglesia sigue conservando una gran influencia sobre la población.
Es necesario mencionar las teorías de Darwin y el extraordinario impacto que tuvieron en Europa.
En pintura, el impresionismo introduce un corte radical con la tradición pictórica desde el Renacimiento. Cualquier hecho es ahora digno de ser pintado. La luz, el instante y el movimiento pasan a ser los elementos fundamentales.
Por último, Wagner. Su música seduce por completo al joven Nietzsche como prototipo de creación de un espíritu libre, al margen de la decadencia nihilista de la Europa burguesa de la época, pero rompe con él cuando interpreta que el viejo maestro ha terminado cediendo ante la farsa del cristianismo.



Contexto Filosófico:


El siglo XIX significa el fin de los grandes sistemas y el surgimiento de una nueva pluralidad de movimientos filosóficos de muy distinto signo que rechazan la concepción sistemática y especulativa de la filosofía, tal como fue concebida por el idealismo alemán.
El positivismo triunfa. Y Comte es su representante más destacado. Se trata de empirismo radical que hace de la ciencia la única forma válida de conocimiento: solo existen los hechos contrastables por la experiencia sensible. Su actitud es especialmente crítica ante la metafísica.
A finales del siglo XIX se produce una intensa reacción contra el positivismo por varias razones: la crisis de las propias ciencias positivas, la toma de conciencia de que hay problemas individuales y sociales que no son resolubles por la investigación científica, el uso ideológico de proposiciones que solo son científicas en apariencia, etc...
Schopenhauer, el cual sostenía que la voluntad de vivir gobierna todos los sucesos y objetos del mundo de los fenómenos; la razón no es más que una mera herramienta de la voluntad; sirvió de influencia para Nietzsche.
Nietzsche, por lo tanto, llega a una conclusión semejante si bien rechaza el pesimismo de aquel para propugnar un incondicional "sí" a la vida.
A pesar de todo, y de las influencias del vitalismo y del irracionalismo, la suya es la filosofía más independiente, original y radical de las expuestas durante el siglo XIX.

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